Las púpilas se dilatan ya, no solo por la oscuridad, sino por el descubrimiento de un extraño y singular mundo hasta ahora desconocido. Estalactitas, estalagmitas, coladas y columnas empiezan a volcarse sobre nosotros al lento ritmo que la naturaleza les marca desde hace más de un millón de años.
La Torre de Pisa, la Virgen con el Niño o las Gemelas, son aquí las primeras figuras que se van perfilando e iluminando ante nuestros ojos, formaciones que dejándonos llevar por la imaginación, nos permiten evocar figuras o monumentos ya conocidos.

