El consumidor

De acuerdo con el artículo 2º de la Ley 11/1998, de 5 de diciembre, para la Defensa de los Consumidores y Usuarios de Castilla y León, se entiende por consumidor o usuario toda persona física o jurídica a la que se ofertan bienes o servicios, o los adquiere, utiliza o disfruta, como destinatario final, para uso o consumo personal, familiar o colectivo, siempre que quien los ofrezca o ponga a su disposición ostente la condición de empresario o profesional, con independencia de su naturaleza pública o privada.

No tendrán la consideración de consumidores y usuarios quienes adquieran, utilicen o disfruten bienes o servicios dentro del ámbito de una actividad empresarial o profesional.

Así, actuaremos como consumidores cuando compramos un ordenador para uso doméstico y no, si lo hacemos para nuestra empresa. Igualmente, cuando contratamos el suministro eléctrico para nuestra vivienda actuamos como usuarios, pero no así, cuando lo hacemos para el funcionamiento de nuestro negocio.

Sin embargo, como señala la ley, también hay que tener en cuenta quién actúa como vendedor o prestador del servicio. Así, la adquisición de una vivienda o un vehículo a un particular no puede ser objeto de intervención de la Oficina de Consumo.