Alimentos seguros

Para la gran mayoría de las personas, no perder la salud es un objetivo prioritario, al igual que lo es para el legislador encargado de dar forma a las normas de derechos de los consumidores. Así, el derecho a la protección de la salud y la seguridad de los consumidores es el primero de los que se enumeran en la Ley General para la Defensa de los Consumidores.

Cuando hablamos de la salud de los consumidores, viene a nuestra mente la imagen de alimentos frescos y sanos, bien presentados, con una manipulación escrupulosa por parte del comerciante y que, tras haber sido sometidos a un transporte adecuado, llegan a la cesta de la compra del consumidor en perfectas condiciones.

Un principio fundamental que no debemos dejar nunca de lado es que los consumidores tienen los mismos derechos independientemente de su lugar de residencia. Así, no debe existir diferencia en la aplicación de sus derechos entre un consumidor que vive en una gran ciudad y el que reside en una pequeña población con apenas una docena de habitantes. Para asegurar el abastecimiento de productos básicos a estos últimos, con frecuencia es imprescindible recurrir a un sistema de venta ambulante, bien sea en formato de mercados, mercadillos o venta a través de camiones tienda, modalidades, todas ellas, que solo pueden realizarse en aquellos municipios que disponen de ordenanza reguladora.

La venta ambulante es una modalidad de comercio que no dispone de una ubicación permanente, ya que los lugares, días y horarios para realizar su actividad en distintas localidades se establecen en las correspondientes autorizaciones municipales. En cuanto a las obligaciones respecto al cumplimiento de las normas sanitarias y de consumo, la venta ambulante no difiere en absoluto de la venta en establecimiento permanente. Por ello, un vendedor ambulante debe cumplir todas y cada una de las normas sanitarias exigidas para ejercer su actividad comercial: que todos los trabajadores dispongan de formación sobre manipulación de alimentos, que los alimentos tengan la identificación de origen y el resto de la información exigible y que se manipulen y transporten siguiendo las necesidades higiénicas y de temperatura establecidas.

En el comercio ambulante, al igual que en los establecimientos permanentes, los productos deben estar debidamente etiquetados e indicar su precio unitario o por unidad de medida (Kg, litro, etc.), se debe entregar tique de la compra realizada con la identificación del vendedor y este debe disponer de hojas de reclamaciones. Como hemos podido comprobar, la compra en un comercio ambulante solo puede diferir de la realizada en un establecimiento permanente en que a este último puedo acudir cualquier día dentro del horario de apertura y el ambulante estará en el lugar, días y horas que el ayuntamiento establezca en su ordenanza municipal.

Los inspectores sanitarios y de consumo que velan por el cumplimiento de los derechos de los consumidores acuden a los establecimientos permanentes de venta de alimentos de forma periódica. Las inspecciones en la venta ambulante solo pueden llevarse a cabo si los puestos o camiones tienda se sitúan siguiendo las instrucciones de la ordenanza municipal de cada ayuntamiento al que acuden para realizar su actividad de venta. Si el camión tienda, incumpliendo las obligaciones legales, realiza la venta puerta a puerta, aunque al consumidor le pueda parecer muy cómodo, está priorizando su comodidad ante lo que al comienzo de este artículo situábamos como prioridad para todos: LA SALUD.

El establecimiento de un lugar, días y hora para llevar a cabo la venta ambulante en cada localidad no es un capricho del legislador que pretenda incomodar al consumidor, obligándole a salir de su casa para realizar la compra, sino una medida imprescindible para poder llevar un adecuado control de los puestos o camiones tienda de venta ambulante y de las mercancías que en ellos se venden.

Debemos ser conscientes de que la venta ambulante trae a nuestra localidad productos que de otra forma requerirían un desplazamiento para comprarlos. Por ello, y para asegurarnos que esos productos pueden ser controlados igual que los que compramos en la tienda física, debemos desplazarnos al lugar establecido para esa venta como si lo hiciéramos al establecimiento comercial permanente.