Cobertura de daños por atropello de animales salvajes

La colisión o el atropello de un animal es un siniestro muy habitual en nuestras carreteras, sobre todo en determinadas zonas en las que liebres, jabalíes, corzos o zorros irrumpen con frecuencia en las vías. Según la Ley de Tráfico, en ese tipo de accidentes con especies cinegéticas (es decir, especies de caza), la responsabilidad corresponde al conductor del vehículo, con dos únicas excepciones:

  • Que el atropello del animal sea consecuencia directa de una acción de caza de una especie de caza mayor llevada a cabo ese mismo día, o que haya concluido, como máximo, 12 horas antes. En este caso, el responsable sería el titular del coto o el propietario del terreno.
  • Que el accidente se haya producido por falta de reparación en plazo de la valla de cerramiento, o por inexistencia de señales que indiquen la posible irrupción de animales sueltos.

Por lo tanto, en la mayoría de los casos en que se produzca una colisión contra un animal salvaje en la vía pública, será el conductor quien deberá hacer frente a los daños causados. Aquellos daños que afecten a otros vehículos o personas quedarán cubiertos por el seguro de responsabilidad civil (seguro obligatorio), pero ¿qué ocurre con los daños del propio vehículo? Si tenemos contratado un seguro a todo riesgo, no hay problema, ya que la póliza cubre también los accidentes por esta causa, aunque si existe franquicia, el asegurado deberá asumir esta.

Para que los conductores que no tienen un seguro a todo riesgo puedan quedar cubiertos frente a este riesgo, las compañías aseguradoras ofrecen la posibilidad de contratar la cobertura especial de daños por colisión o atropello de especies cinegéticas como garantía adicional optativa para las pólizas básicas, aunque normalmente solo ofrecen esta cobertura para seguros a terceros ampliados con lunas, robo e incendio. Algunas aseguradoras incluyen también en esta modalidad los accidentes contra animales de granja, explotación ganadera y domésticos, aunque en estos casos, dado que es más sencillo identificar al propietario, la compañía puede luego exigirle la responsabilidad, y el siniestro no computaría ya en nuestra contra en el historial de siniestralidad.

En cualquier caso, para que la cobertura surta efecto, hay que probar la colisión con el animal, por lo que es imprescindible presentar copia del atestado que elaborará la Guardia Civil, en el que debe constar que el conductor no ha sido el causante del siniestro. Además, debemos tomar fotografías en las que se vean el animal y la matrícula del vehículo.