Reparación y mantenimiento de automóviles

En junio de 2010 llegaron de Europa importantes novedades normativas para el terreno de reparación, mantenimiento y recambios de automóviles, un mercado en el que, a juicio de la Comisión Europea, la competencia es menos intensa que en el de venta de vehículos, y existe el riesgo de que los consumidores se vean perjudicados por determinadas prácticas comerciales que pueden aumentar los costes de las reparaciones.

Hasta ahora, cuando nuestro automóvil estaba en garantía, el fabricante exigía que se realizaran en talleres oficiales no solo las reparaciones cubiertas por dicha garantía, y por tanto gratuitas para nosotros, sino también aquellas otras operaciones de reparación o mantenimiento que debiera pagar el propio usuario; en caso de acudir a otro taller, la garantía podía quedar anulada. Esta situación se veía agravada por el hecho de que los talleres independientes no podían acceder en muchas ocasiones a la información técnica necesaria para efectuar las reparaciones de unos automóviles con tecnología cada vez más compleja y sofisticada. Todo ello se traducía en que el usuario se veía imposibilitado para escoger taller dentro del mercado de las reparaciones, y por lo tanto, se limitaba la competencia, dificultando el mantenimiento de los precios dentro de niveles razonables. La actual coyuntura económica ha actuado como agravante de esta situación, ya que, si el gasto en mantenimiento y reparaciones a lo largo de la vida del automóvil han supuesto siempre una parte importante del coste total del mismo, las dificultades económicas por las que atraviesan muchos consumidores hoy en día les obligan a retrasar la compra de uno nuevo, lo que supone una mayor inversión en reparaciones del viejo automóvil. Además, cada euro es ahora importante, y la posibilidad de acudir a talleres con precios más competitivos se convierte en una auténtica necesidad. El nuevo Reglamento europeo supone por todo lo anterior un importante avance en defensa tanto de los consumidores como de la competencia entre todo tipo de talleres, con independencia de que se trate de talleres oficiales de marca o no. Con su aprobación, se ha pretendido asegurar dos principios de importancia fundamental: • La posibilidad de acceso, por parte de los talleres independientes, a la información técnica necesaria para reparar los distintos automóviles. • La libertad del usuario para escoger taller cuando ha de asumir el coste de la reparación, incluso estando vigente la garantía, y sin que por ello pierda ésta. Para hacer efectivos estos derechos, se ha abierto más el mercado de recambios, permitiendo no solo la venta de recambios de marca por parte de talleres autorizados a talleres independientes, sino también el suministro de recambios por parte de fabricantes independientes, e incluso el doble marcado de piezas, con el logo de la marca del automóvil y el del fabricante de los componentes. En la práctica, todo ello se traduce en que el usuario es libre, a la hora de pasar las revisiones obligatorias de su coche, para acudir al taller que prefiera, sin que esto suponga merma alguna en los derechos relativos a la garantía legal ofrecida por el vendedor o el fabricante. Ahora bien, es importante distinguir la citada garantía legal, que para los automóviles nuevos tiene una duración de dos años, de las garantías comerciales, que los fabricantes y sus concesionarios llaman “extensión de garantía” o “ampliación de garantía”. Durante el plazo adicional de garantía que se ofrece en estas modalidades, y puesto que no son garantías obligatorias, el fabricante o vendedor impone las condiciones y limitaciones que considera oportunas. Las más habituales exigen, para su aplicación, que las revisiones obligatorias que marca el fabricante se hayan pasado en los plazos o kilómetros prescritos y/o en talleres autorizados, de modo que, aunque no puedan anular la garantía legal durante el plazo inicial de dos años por acudir a talleres independientes, sí que inhabilitan la garantía comercial posterior. Es importante por ello que, en caso de haber contratado alguna modalidad de ampliación de garantía, nos aseguremos de las condiciones que la regulan, ya que el posible ahorro en las revisiones durante los dos primeros años puede suponer la pérdida de las ventajas vinculadas a la garantía adicional en los años siguientes.