LA CABRERA. Cuadernos de arquitectura



3. MATERIALES, SISTEMAS Y ELEMENTOS CONSTRUCTIVOS


3.1. Fábricas de muros y forjados


Esquinazo achaflanado. Robledo de Losada

Las fábricas pétreas más habituales están realizadas en mampostería concertada, con texturas cambiantes, en función del propio carácter de las piezas pétreas, donde aparecen los esquistos y cuarcitas con frecuencia talladas para permitir un mejor ajuste exterior. Las fábricas exteriores pétreas habitualmente se presentan vistas y solamente aparecen revestimientos en ejemplares realizados en el siglo XX, así como un tipo de rejuntados que llegan a tapar parcialmente las fábricas, estando determinadas su aspecto por la irregularidad en tamaños, textura y color del material pétreo empleado. Desde luego se denota en numerosas ocasiones la diferencia del trabajo de las piezas pétreas, pues en los edificios auxiliares agropecuarios el tallado o regularización de las piezas es claramente menor. También la fragilidad de una parte de las lajas esquistosas hace que su talla sea mínima, señalándose con facilidad en los esquistos las marcas del trabajo realizado que hace cambiar su brillo e incluso su color.

La utilización de piezas en forma de lajas de esquistos pizarrosos, hace que en ocasiones se redondeen los esquinazos de la edificación. Así los esquinazos son objeto de atención especial para crear adecuadas uniones, con empleo de piezas de mayor tamaño, en forma de sillería o sillarejo, que pueden contrastar en su material, textura y color con el resto del material pétreo de fábrica. Los contrastes además se emplean claramente en distintos ejemplos, como al mezclar piezas de cuarzo blanco con los esquistos grises obscuros o casi negros, tanto por su color como su forma, en ejemplos singulares de Iruela o Corporales. Las mismas piezas de cuarzo blanco se emplean para crear cruces de protección en fachadas y testeros de los edificios, al diferenciarse en su color y tamaño al resto de la fábrica, tratamiento que se refuerza creando hiladas diferenciadas, generando una textura de enorme vibración cromática.

Fábrica pétrea. Sotillo de Cabrera

Rejuntado. Quintanilla de Losada

En ocasiones hallamos soluciones que achaflanan las esquinas, sobre todo en piezas de sillarejo, empleadas en pasos estrechos para evitar los daños por el paso de los carros, alcanzando una altura que nos sobrepasa los dos metros, siendo normal que la dimensión del chaflán se sitúe en dimensiones en torno a los quince centímetros. No obstante en alguna solución singular puede aumentar dicho tamaño, obligando a emplear una solución de remate superior constituida por una pieza tallada en forma de esquinazo curvo, como podemos ver en Robledo de Losada.

No es raro encontrar en algunas fachadas marcados los huecos de los mechinales, correspondientes al andamiaje de madera que utilizó para construir dichas fábricas, particularmente en plantas, tramos o edificios correspondientes a usos de almacenes, pajares o cuadras, que llegan a utilizarse como huecos de ventilación auxiliares a modo de limitados ventanucos.

La piedra se extiende a la formación de pórticos y apoyos de cuerpos cerrados y corredores, en forma de gruesos pilastrones de fábrica, normalmente de planta cuadrada, aunque podemos reseñar un ejemplar con pilastrón circular en Santalavilla, siempre con la fábrica vista, empleando piezas de mayor entidad talladas a propósito, donde se puede alternar diferentes tipos pétreos. También se emplean muros laterales, que se crean o no en continuidad de los muros del cuerpo principal, protegiendo lateralmente el espacio creado bajo el cuerpo superior, o muros cerrados en paralelo a la fachada con los que se enrasa el cuerpo superior o corredor, creados normalmente para organizar algún espacio inferior auxiliar.

Las fachadas pétreas están dominadas por su carácter cerrado, presentando testeros o fachadas orientadas al norte y noroeste completamente ciegas, donde los huecos son mínimos. Solamente contrastan con dicho tratamiento los corredores, que a su vez aparecen también con carácter cerrado. Combinan con los corredores numerosos volúmenes de los hornos que muestran sus formas redondeadas, así como las escaleras exteriores realizadas en piedra, que se conforman como elementos añadidos a las fábricas de sus fachadas. La disposición de los huecos en las fachadas no se establece con disposiciones dotadas de organizaciones compositivas ordenadas, salvo en ejemplos realizados desde finales del siglo XIX, donde la ordenación simétrica va a ser el sistema de ordenación empleado.

En soluciones que se fechan en los años sesenta del siglo XX, se utilizan unos potentes rejuntados en algunas fábricas pétreas, realizados en mortero pintado de blanco, que recortan o incluso llegan a cubrir las piezas pétreas y recercan los huecos en forma de revoco, incluso en ocasiones dotándolas de dibujos ajustados a su forma, con temas de fauna o de carácter abstracto cercanos a peladillas, como vemos en distintos ejemplos de Villarino, Villar del Monte, Truchas o Quintanilla de Losada.

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