LA CABRERA. Cuadernos de arquitectura



3. MATERIALES, SISTEMAS Y ELEMENTOS CONSTRUCTIVOS


3.1. Fábricas de muros y forjados


Detalle de apoyo de corredor. Manzaneda

Detalle de apoyo en pilastra. Villarino

La propia formación de los forjados de corredores y galerías se constituyen, bien por el propio vuelo de las vigas del forjado interior, que puede reforzarse con otras piezas suplementarias, o bien en soluciones, que por su mayor dimensión y al doblarse a más de una fachada, se independicen del forjado interior creando una crujía exterior, que se apoya en un pórtico exterior, constituido en pilastrones o pies derechos de madera. En alguna ocasión este forjado independiente se ayuda de una viga externa, como suplemento del apoyo normal en el muro de fachada, sujeta con piezas de madera que vuelan de la fábrica.

No es raro que las pilastras rematen su coronación con alguna pieza pétrea de mayor dimensión a modo de cabeza o tosco capitel, para facilitar el apoyo de las vigas de sujeción del forjado, o incluso pueden emplear alguna pieza de madera como base de apoyo de la viga de borde. Mientras, los pies derechos de madera de pórticos pueden contar con basas pétreas constituidas por piezas más o menos regulares, además de rematarse o no con zapatas de madera, realizadas con factura muy simple y tosca, donde no faltan las soluciones molduradas mensuladas, aunque lo más frecuente en que no existan, pudiendo encontrar incluso soluciones en forma de horcón. Podemos localizar algunos ejemplos donde los horcones han sido fruto del tallado de la cabeza, como en Odollo. Muy habitualmente estos pies derechos se escuadran, achaflanándose en sus esquinas, pudiendo dejar una parte superior que conservan sus vértices, aunque tampoco es extraño hallarlos en forma de tronco ligeramente desbastado. No es raro que muy frecuentemente, en los ejemplos que incorporan escaleras exteriores en línea y paralelas a la fachada, alguno de los pies se constituye como pieza de apoyo de la propia estructura superior de la cubierta, apoyándose en las primeras piezas monolíticas de los escalones de la misma.

Las cabezas de las vigas voladas se rematan normalmente en un tosco corte en pico, a cuarto de bocel, o con una forma de moldura simple apenas marcada, pudiendo reseñar algunos ejemplos en forma de moldura claramente tallada, o incorporar un tratamiento de dentículos como en un ejemplo de La Baña, contribuyendo a la decoración del frente del corredor. Alguna solución singular se puede reseñar como en ejemplos de Odollo y Valdavido, con empleo de vigas sucesivamente voladas, dotadas de cabezas molduradas en piezas escuadradas, donde además en el primer ejemplo se usan tapajuntas inferiores en el entablado del suelo del corredor.

Pilastra. Silvan

Es muy frecuente que los vuelos de las vigas de corredores, galerías y cuerpos cerrados se ayuden de tornapuntas aplicados sobre cada pieza, constituidos por piezas de madera en forma de rollizos desbastados, tanto como elemento que refuerza el diseño estructural inicial, como resulta de la posible escasez de sección de las vigas empleadas, en relación con la importancia del vuelo establecido. Tampoco faltan los suplementos de vigas voladas desde las pilastras o pies derechos para aumentar el vuelo o tamaño del corredor, ayudadas por los casi omnipresentes tornapuntas.

Cabe indicar que en la realización de estos forjados externos, en concreto en la unión de las piezas de madera, frecuentemente se realicen rebajes en las piezas mayores que permiten el mejor asentamiento y unión con las piezas menores. Estas soluciones que hemos podido ver en los topes de madera de las jambas de portones, se encuentran frecuentemente en las cabezas de las vigas voladas de forjados, para alojar a la viga de borde de los mismos e impedir su movimiento, que también hemos visto en los cajeados de los horcones de pórticos, por reseñar algunas de los empleos más habituales.

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