LA CABRERA. Cuadernos de arquitectura



3. MATERIALES, SISTEMAS Y ELEMENTOS CONSTRUCTIVOS


3.4. Hornos y escaleras exteriores


Horno. Odollo

La presencia exterior de los hornos es una constante en la arquitectura residencial de este territorio, ubicado en la planta principal junto a la cocina. Se organizan de tres formas básicas, siendo dominante su construcción como un volumen propio cilíndrico o ligeramente troncocónico que arranca del terreno, añadido al volumen de la casa y construido en fábrica pétrea de mampostería. Se dispone en esta forma bien en la fachada principal, bien en un testero e incluso en un esquinazo o retranqueo de la edificación, pudiendo acompañar y proteger lateralmente la escalera de acceso o servir de límite al corredor. Es habitual que aproveche en su construcción la mayor altura del terreno natural, dado el fuerte desnivel de los asentamientos, para evitar un mayor volumen de edificación. En esta disposición su cubierta de losa puede formarse como continuidad del faldón de la edificación, o también dotarse con cubierta propia dispuesta a un agua. En una parte significativa de los ejemplares se aprecia que se conforman como añadidos a las fábricas iniciales o al menos no muestran enlaces claros con las fábricas de las fachadas, siendo las llaves de enlace de ambas fábricas mínimos y señalándose casi por completo su volumen al exterior. Esta distinción se refuerza frecuentemente al rejuntarse con insistencia su fábrica, llegando incluso a tener revestimientos parciales en mortero de barro.

La segunda forma básica se establece como un volumen ligeramente redondeado que vuela sobre la línea de la fachada, sirviéndose del vuelo de vigas voladas, ayudadas en ocasiones por tornapuntas. En estas ocasiones parecen integradas sus fábricas pétreas con el resto de la fachada, presentando completa homogeneidad o similitud constructiva, si bien en ocasiones las uniones de la forma curva con la plana se realizan toscamente, incluso pueden acercarse a la forma cupular en su fábrica pétrea exterior. La posición elevada del horno hace que casi siempre se proteja con el vuelo del faldón de cubierta correspondiente, tampoco faltando ejemplos que presentan cubiertas de losa propia.

Horno en corredor. Llamas de Cabrera

Horno volado. Benuza

Se puede reseñar algún ejemplo singular que puede estar en transición entre las dos anteriores formas básicas, como un ejemplo de Robledo de Losada, donde el horno se conforma sobre un volumen semicilíndrico que arranca del terreno, volando ligeramente el propio horno. Adopta el volumen del horno, integrado en el lateral de la casa, una forma ligeramente semicupular, protegiéndose por un tejadillo propio a un agua.

La tercera forma corresponde a hornos que aprovechan los corredores o los pórticos para su emplazamiento, contando con la protección de su cubierta. Se organizan como elementos propios diferenciados, en dos modelos básicos. El primero se organiza construido desde el propio terreno, como una variedad que lo relaciona con la primera modalidad básica descrita, pudiendo apoyarse en su fábrica la viga del pórtico que le protege junto a la entrada y la escalera. En la segunda variedad se conforma como un elemento sustentado e incluido en el corredor o el suelo elevado del pórtico, por lo que volumen y fábrica es de menor volumen. En ellos si la fábrica pétrea existe normalmente se limita a su base, mientras que su cúpula vista se realiza en adobes o ladrillo revestido, incluso en los dispuestos en corredores volados se pueden construir con un volumen en forma de bóveda de horno revocado en barro. Corresponde con estos últimos el refuerzo inferior del corredor con tornapuntas, vigas y pies derechos, eliminando su cierre exterior o peto. Aunque la boca normalmente se ofrece al interior del edificio, podemos reseñar algunos donde su boca se ofrece al corredor o al pórtico, convirtiéndose este en un espacio de trabajo, como en Llamas de Cabrera o Santalavilla.

Interior de horno. Noceda de Cabrera

Vinculado a la primera variedad podemos reseñar un ejemplo en Villar del Monte, donde se dispone arrancando su volumen desde el suelo, mientras se remata con su cúpula revocada, que se protege por la continuidad del faldón de la cubierta, creando una especie de pórtico protector propio, sirviéndose de apoyos de pequeños postes sobre la base de la fábrica del propio horno. Y relacionado con la segunda un ejemplar en Corporales donde el horno interrumpe el corredor al arrancar desde el terreno, rematándose con una cúpula semiesférica revocada.

La construcción de los hornos, a excepción de los ejemplos más ligeros con cúpula de media naranja de adobe o ladrillo, se realiza en fábrica de lajas esquistosas formando la bóveda por el vuelo sucesivo de las piezas pétreas tomadas con barro, a manera de falsa bóveda, como vemos en ejemplos derruidos de la comarca. En el interior pueden disponer de bocas con una protección de una losa horizontal, que puede estar apoyada en ménsulas de piedra, como protector contra incendios de las cubiertas, como vemos en ejemplos de Odollo o Castrohinojo. En algunos casos pueden tener un sistema inferior de enrojado o un hueco para alojar leña, aunque lo más habitual es el enrojado directo bajo la bóveda, pudiendo en algún caso tener un hueco superior para la salida de humos, evacuación que puede estar señalada singularmente en la cubierta por un pequeño buhardillón horizontal.

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