LA CABRERA. Cuadernos de arquitectura



3. MATERIALES, SISTEMAS Y ELEMENTOS CONSTRUCTIVOS


3.6. Carpinterías: portones, puertas, balcones, ventanas


Puerta con cancilla. Santalavilla

Portón con puerta y cancilla. Villar del Monte

La solución más frecuente es la puerta ciega, entablada con tablones lisos verticales de una sola pieza, en anchos irregulares, correspondiendo tanto a puertas de espacios auxiliares como residenciales. Estas puertas entabladas pueden presentar soluciones vistas ya en los portones, dejando resaltados algunos tablones con bordes trabajados, mientras otras tablas lisas quedan enrasadas con el bastidor. Una solución singular de este modelo además redondea las tablas, incluso las enrasadas con el bastidor en un juego cuidadoso de carpintería, en Noceda. Estos modelos pueden habitualmente presentar, como lo hacen una buena parte de los restantes, huecos redondeados de gateras en sus partes inferiores. En ocasiones presentan pequeños detalles decorativos en sus entablados, en concreto en la pieza central, tanto en forma de trabajos en aspas, como creando tallados horizontales que la dividen a modo de pseudo casetones, como en Odollo o Pozos.

Una buena parte de las soluciones correspondientes al espacio vividero presenta variedades de puerta con casetones, de escaso tratamiento, que simplemente pueden resaltar dividiéndose en cuatro piezas los propios casetones, o el propio bastidor respecto a aquellos, como en Cunas. Las soluciones más habituales dividen en tres bandas la puerta, con partes horizontales unitarias y verticales en tres o dos unidades. En algún ejemplo pueden tener forma de arco rebajado, como en Llamas de Cabrera, junto al propio cerco, que en algunos modelos achaflanan sus vértices. Singular es encontrar labrado las iniciales del propietario en los casetones de una puerta de Corporales, fechada en 1912.

Un buen número de huecos de espacios auxiliares emplean una parte superior abierta, para procurar ventilación que puede complementariamente dotarse de un cierre entablado. El hueco superior, que alcanza a todo el ancho de la puerta, puede dotarse de cuadradillos de madera, redondos metálicos o de una reja más completa como en Manzaneda. También se pueden reseñar huecos entablados que disponen de perforaciones de ventilación en forma de ranuras verticales, como vemos en ejemplos de Odollo o Pombriego, empleados en espacios destinados a bodegas, en forma serpenteante o con remate semicircular superior. En algún ejemplo el hueco superior se crea con el propio cerco, cerrado con redondos metálicos, con una puerta con un casetón superior móvil y un entablado inferior. También se puede reseñar en algún ejemplar de puerta de espacios auxiliares la aparición del ventanuco en arco ya reseñado en los portones.

No es raro, en alguna de las hojas de portón, encontrar antepuertas o cancillas delanteras, compuestas por tablas o palos en piezas irregulares, para permitir dejar abierto la carpintería trasera e impedir que los animales se escapen, al corresponderse a espacios destinados a cuadras. También encontramos algún ejemplar de antepuerta, en Noceda de Cabrera, en una solución entablada ciega, precisamente con el uso contrario, impedir el acceso desde el exterior a los animales al dejar la puerta de la vivienda abierta.

Tirador. Ambasaguas

Tranca. Villarino

Destaca la abundancia de cerrojos y trancas de madera, dispuestos en la cara exterior de la carpintería, más frecuentemente empleados en las puertas de espacios auxiliares pero tampoco están ausentes en las viviendas, empleando en los cerrojos para su apertura llaves de madera dotadas de dientes. Estas soluciones de cerraduras de madera utilizan a veces pequeños trabajos decorativos en forma de aspa, siendo propias de áreas marginales de montaña en la Península, pudiéndolas hallar en otros lugares de las dos Mesetas vinculados a los Sistemas Central e Ibérico, habiéndolos documentado en distintos lugares de Avila, Burgos, Cuenca o Soria. Las trancas dispuestas en la cara exterior de algunas puertas y portones se organizan como simples cerrojos, tallados en piezas de madera, a fin de evitar el movimiento de la carpintería. Tampoco es raro hallar tiradores de madera, cuyo modelo más sencillo es un simple palo pulido, redondeada su cabeza y embutido ortogonalmente en la carpintería, o incluso en forma de asas y manillas talladas. Otros tiradores emplean ya soluciones de hierro forjado en modelos que se caracterizan por su elementalidad, anillas o simples lazos con un tosco trabajo salomónico, o la incorporación de herrajes de apertura en chapa recortada con solapa y cierre con cerradura metálica, acompañados de algunos llamadores y cierres de hierro forjado.

Excepcionalmente hallamos ejemplares dotados de tratamientos más elaborados que llegan a alcanzar a las cabezas de los clavos, empleando cabezas cuadradas con forma piramidal, o dotadas de un embellecedor en forma de flor de cuatro pétalos, en un ejemplo de Corporales, o un tirador dotado de embellecedor realizado en chapa recortada en Cunas, pero los trabajos de forja son siempre limitados y dotados de notable sencillez y tosquedad.

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