LA CABRERA. Cuadernos de arquitectura



3. MATERIALES, SISTEMAS Y ELEMENTOS CONSTRUCTIVOS


3.7. Tratamientos interiores


Alacena de cocina. Trabazos

La arquitectura popular de La Cabrera emplea en los espacios auxiliares agropecuarios parecidos tratamientos en fábricas y techos que los vistos al exterior. Es decir es normal que se dejen las fábricas pétreas vistas y los techos sean la propia viguería y entablado intermedio o losa o paja correspondientes a la cara inferior de las cubiertas, siendo los suelos de planta baja el propio terreno regularizado, sobre todo si es pétreo, a veces dotándolo de enlosados.

En los espacios de vivienda los tratamientos interiores son relativamente sencillos teniéndose a las propias posibilidades de los materiales empleados en su configuración, limitadas por la propia economía de subsistencia que dio lugar a esta arquitectura. Así se revisten las paredes de fábrica pétrea y los tabiques de fábrica de encestado, entramado y adobes con revoco de mortero de barro, y en los ejemplares más recientes aparece la cal e incluso el enlucido de yeso, rematándose los espacios más cuidados como las alcobas con pintura al temple. Los tabiques de tabla de madera que a veces se emplean en la división interior, aparecen al natural o bien se pintan, o incluso se tratan en ejemplares más recientes al aceite. Los suelos de plantas superiores los constituye el entablado del forjado, dejando su madera al natural, que se trata en los ejemplares más recientes con aceite o barniz. Aparece el enlosado en la creación de hogares bajos de la cocina, y en los ejemplares a partir de comienzos del siglo XX, en ocasiones, la cocina se dota de baldosas hidráulicas prensadas, siendo las escaleras interiores de madera, con zancas de vigas y peldaños de tabla. Los techos de estos espacios vivideros son normalmente los propios entablados y forjados de madera vistos, si existen, cerrándose en ocasiones para protegerse mejor de la forma de la cubierta, incorporándose falsos techos realizados con tablillas pintadas o barnizadas, o incluso con cañizo y escayola, apoyados en los tirantes de las cerchas de las cubiertas, mientras en otros es la propia cara del faldón de la cubierta, dejándole visto o disponiendo un entablillado ajustado entre los pares de la misma.

Falso techo de cañizo. Truchas

Enlosado en acceso de corredor. Ambasaguas

Ya hemos indicado como el horno aparece incorporado al interior del espacio de la cocina, mostrando su boca, dotada frecuentemente con una protección superior constituida por una losa horizontal, a fin de evitar que las posibles chispas del enrojado puedan generar incendios. En las ocasiones donde este se incorpora en el interior se apoya sobre el muro de fábrica ayudado por vigas dispuestas ex profeso donde no es raro que se aprovechen esquinazos para disponerlas en diagonal. Junto a la cocina puede disponerse la pila de la coladeira, incorporada incluso en el alfeizar de la ventana de dicho espacio, asomándose su desagüe al exterior de la fachada. No es raro encontrase soluciones dentro del propio espacio de la cocina que puede tener incluso parte de sus paredes sin revocar las alacenas creadas en ellas, en forma de rehundido que se forra y cierra con tabla de madera. La cocina aparece como el espacio principal de la casa, donde puede incorporar la campana, constituida los vértices de su forma troncocónica con piezas de madera, que se pueden apoyar lateralmente en los muros de cierre del espacio. Se conforman los faldones de la misma con tabiques revocados con mortero, protección que también suele ocultar las piezas de la madera de la estructura para evitar los incendios. Esta campana continua estrechándose en el tiro de la chimenea asomándose sobre la cubierta. Cuando la campana no existe se dispone uno de los respiraderos como salida de humos por la cubierta, siempre con el hogar bajo presente. Acompaña al hogar los muebles propios como el escano, las sillas y mesas, así como la masera y el arca donde se guarda la harina o el grano, junto con las reseñadas alacenas muy habitualmente integradas en los muros.

En los espacios de cuadra aparecen los pesebres, normalmente realizados en madera sobre una base pétrea, mientras podemos reseñar bebederos realizados en piezas monolíticas talladas de esquistos. Y si está presente la bodega, en una parte de la planta baja, como ocurre en lugares de la Cabrera Baja, aparecen las tinas de madera asentadas sobre durmientes de madera, acompañadas de la prensa manual.

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