LA CABRERA. Cuadernos de arquitectura



5. RECOMENDACIONES EN LA REHABILITACIÓN


5.1. Criterios generales


Casa rehabilitada. Truchas

La revisión previa debe comenzar por los elementos estructurales verticales: muros de carga, pilastras, pies derechos, entramados, así como su cimentación, y forjados, en sus piezas de viguetas y vigas, así como los elementos estructurales de la cubierta: vigas, cerchas, tirantes, pares, etc. La deficiencia de estos elementos puede localizarse por el fallo de los mismos, reflejado en fisuras, grietas, deformaciones y desniveles. La lectura de dichos defectos puede deberse, en ocasiones, no sólo a mala conservación de los elementos, sino a falta de dimensiones o mal comportamiento de los mismos, lo que habrá que determinarse adecuadamente para evitar sorpresas en la obra. Y seguidamente debe realizarse la revisión de los elementos de acabados, en cubiertas, chimeneas, suelos, revestimientos, techos, carpinterías, cerrajerías, además de las correspondientes instalaciones básicas de agua, saneamiento y electricidad.

Desde luego habrá que tener en cuenta, en el tipo de intervención rehabilitadora, el propio carácter e interés arquitectónico del edificio, así como de sus distintas partes y elementos, concretando cuáles deben ser conservados completamente en su estado de disposición original. No debe olvidarse que algunos tipos, elementos y soluciones arquitectónicas comarcales descritas adquieren un tratamiento claramente singular y, como tal, deben ser objeto de conservación como elementos singulares patrimoniales. Y como tal la conservación y en su caso actuación restauradora concreta debe incluirse en parte de los contenidos del proyecto y obras de rehabilitación a realizar.



5.2. Muros, forjados y cubiertas


Casa rehabilitada. Pombriego

Casa rehabilitada. Truchillas

Los muros de carga y fachada pétreos habituales son de dimensión superior a 50 cm de anchura, disponiendo de un espesor suficiente, normalmente sobredimensionado, tanto en su resistencia como en sus condiciones de aislamiento térmico y acústico. Sin embargo cuando aparecen los cerramientos de fachada ligeros en algunos cuerpos cerrados volados, en correspondencia con espacios habitables interiores, dotados de un espesor delgado menor de 20 cm., tienen que ser suplementados para adquirir un mejor aislamiento interior.

Debe prestarse atención a los abombamientos y pérdidas de verticalidad de las fábricas, pues a menudo reflejan inadecuados empujes de forjados o cubiertas, así como mala unión entre las dos hojas de la fábrica pétrea. Si se ofrecen fisuras en dichas fábricas, deben retacarse con mortero, además de estudiar, comprobando sus movimientos con testigos, a fin de verificar su consolidación y posibles causas, y la necesidad de realizar refuerzos o atados.

Las viguerías de madera de los forjados del techo de planta baja son las de mayor dimensión, aún cuando puedan presentar frecuentes afecciones por humedad en las partes voladas, correspondientes a la formación de corredores o galerías. Estos pueden presentar en ocasiones ciertas irregularidades en su horizontalidad, debido al carácter irregular de sus secciones, normalmente toscamente escuadradas, aspecto que ha de tenerse en cuenta cuando se sustituyan piezas aisladamente de los mismos. Especial atención habrá de tenerse en cuenta con los pies derechos y viguerías exteriores, así como a su tratamiento de tallado específico, que habrá de conservarse al constituir parte de la imagen exterior de esta arquitectura, integrados muy habitualmente en sus corredores y galerías. Se recomienda conservar aquellas piezas originales que puedan ser recuperadas, a fin de servir de testigos de las nuevas, conservando los detalles de las piezas dañadas, secciones, perfiles, etc., para que sirvan de muestra al carpintero que las va a sustituir.

Las cubiertas de losa ofrecen unas morfologías relativamente limitadas en sus piezas estructurales de madera, en función de la época de construcción y calidad del edificio, debiendo conservar dicha estructura de madera como parte fundamental integrante de esta arquitectura. Las piezas de madera de esta última, embutidas en los muros y en su coronación deberán revisarse, pues no es infrecuente que dichos elementos presenten pudriciones en la parte insertada en el muro. Asimismo deberán revisarse las señales de antiguos xilófagos, normalmente provocados por la existencia de humedad en algún momento en la zona afectada. Son especialmente graves, por la necesidad de atacar la colonia, los ataques de termitas, que puede estar relativamente alejada de los puntos de agresión. Si hay que sustituir piezas de madera de la cubierta o del enlatado, desmontar las losas con cuidado para ser reutilizadas con posterioridad, siendo convenientemente ordenadas recolocándose las piezas de mayor tamaño para los remates laterales y del alero, así como las piezas machihembradas de cumbrera si existen. Antes de la colocación de las piezas de madera de la cubierta recuperadas o nuevas deben tratarse con productos anti humedad y xilófagos, bien dados con brocha o pistola o mejor por inmersión en el producto.

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