LA CABRERA. Cuadernos de arquitectura



5. RECOMENDACIONES EN LA REHABILITACIÓN


5.3. El espacio interior


Truchas. Casas calle del Pozo. Planta alta y sección-alzado al corral

Aprovéchese la disposición de nuevos suelos en las plantas bajas, si se quieren convertir en espacios habitables los habituales espacios auxiliares, para dotar de aislamiento térmico debajo de la solera de asiento del nuevo solado. Puede ocurrir que la altura libre interior del bajo sea limitada, precisando rebajar o excavar el terreno natural, apareciendo el problema de las humedades. En tal sentido se puede aislar el mismo con una lámina plástica, además de crear una cámara bufa o hueca perimetral, incorporada en el suelo, con agujeros que permita la ventilación y transpiración del arranque del muro. Complementado este sistema con una serie de pequeña perforaciones del muro a ras del suelo para obtener una mejor superficie de ventilación del propio muro, así como la combinación con otros métodos especializados, no tradicionales, que por su elevado coste y efectividad habrá que consultarlo con especialistas. El sistema internacional más radical es cortar el muro a ras del suelo, con una máquina especial que permite disponer una barrera impermeable horizontal, operación que es realizable con edificios de altura limitada, para evitar movimientos estructurales. Si la humedad es limitada una buena y controlada ventilación es el mejor remedio.

Si están revestidos los muros bajos eviten los morteros de cemento pues al tener un carácter no transpirable hará que la humedad se eleve internamente por la fábrica, además nos dará sales a las fábricas de piedra, siempre dañinas para ellas. Empléense mejor morteros de cal grasa apagada y arena, dotados de hidrofugantes, al que se puede añadir una parte de cemento para mejorar la resistencia, al ser transpirables y facilitar la aireación de las fábricas recubiertas,. En el mismo sentido no deben taparse con zócalos no transpirables dichas zonas bajas húmedas, pues se evitará su transpiración elevando la humedad por encima de los mismos. Si no existe humedad aparente en el interior una forma de dar mayor durabilidad y flexibilidad al revestimiento es realizarlos con una mezcla de yeso y cal, en proporción 3 a 1, mejorando al revestimiento de yeso habitual. Tampoco es mala opción el dejar vistas las fábricas pétreas al interior, disposición normal en los espacios auxiliares, que pueden ser rejuntadas en su cara interior con cuidado para evitar que se ensucien con el mortero.

Truchas. Casas calle del Pozo. Planta baja, alzado y sección-alzado

Deben conservarse los forjados y entablados de madera, al ser los característicos de esta arquitectura, pudiendo sustituirse las piezas aisladas defectuosas. Si están deformados los forjados, contando con una flecha significativa o sus piezas no tienen una sección suficiente para la distancia a salvar, consulte si es factible introducir una viga de apoyo intermedia, evitando su sustitución. Un problema que puede surgir es que los vuelos correspondientes a los corredores presenten alguna pieza dañada o vencida, que se puede reforzar empleando los sistemas tradicionales, bien con tornapuntas de apoyo en la pieza correspondiente, bien creando un apoyo paralelo al muro con pilastras o pies derechos. Otras opciones para reparar piezas dañadas son la sustitución de la pieza por otra pegada en paralelo y atada a ella para posibilitar el vuelo, bien reforzando la pieza con perfiles metálicos atornillados o cosidos a los lados de la nueva, bien constituyendo con otra pieza de madera convenientemente adherida, tratada con espigas de fibra de vidrio y resina epoxídica, o bien con un injerto de dicha resina si no afecta en mucha longitud a la pieza, no necesitando ser desmontado el correspondiente forjado, sujeto con el consiguiente apeo. Estas tres últimas opciones tienen el problema de si se realizan en un forjado visto, tienen que ejecutarse con mucho esmero, tratando, tallando o entonando las partes o elementos nuevos a fin que no desdigan del resto del forjado. Desde luego en las reposiciones parciales o puntuales de piezas de madera estructurales es recomendable emplear el mismo tipo de madera, así como tamaños y formas similares a las que se sustituyen a fin de no alterar la imagen de dicha arquitectura.

Deben tratarse todas las piezas de madera con productos antibactericidas e insecticidas, bien aplicándolos a brocha, si están colocados en su lugar, bien por inmersión en el producto correspondiente durante diez minutos, siendo este último mejor para lograr una mayor penetración en la madera. A tal fin se puede preparar un recipiente o pila, larga y estrecha para emplear menos producto en el baño. Si existen ataques de xilófagos debe determinarse el tipo y si están activos, debiendo en este último caso aplicarse un tratamiento específico acorde a cada tipo, advirtiendo la peligrosidad de algunos insectos como las termitas cuyos nidos o colonias pueden estar bastante alejados del lugar del ataque.

Procure no eliminar maderas que tengan tratamientos decorativos o de talla, pues serán elementos originales de interés, no repetibles en su trabajo. Si se emplean maderas procedentes de derribos, que normalmente estarán más estabilizadas, compruebe dichos ataques de xilófagos y aplíqueles el tratamiento correspondiente o el puramente preventivo. La madera empleada en la arquitectura popular puede tener una relativa antigüedad, al ser de material que era normalmente aprovechado de las edificaciones anteriores. En algunos ejemplares la madera puede presentar restos de pintura al óleo de color, como tratamiento protector exterior, si se cambian dichas piezas al estar en mal estado tómese como muestra una de ellas para poder ser usadas como testigo de su posible acabado.

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