LA CABRERA. Cuadernos de arquitectura



5. RECOMENDACIONES EN LA REHABILITACIÓN


5.4. El exterior


La imagen dominante de la arquitectura local viene determinada por sus fábricas pétreas vistas, sus corredores de madera y sus cubiertas de losa, y en tal sentido la preservación de sus disposiciones tradicionales es esencial en las rehabilitaciones a realizar. Así debe prestarse atención en la conservación de ciertas coloraciones de las fábricas pétreas, que adquieren por el mortero de barro empleado en su construcción, como los tonos rojos de lugares de la Cabrera Alta, como Baillo, Pozos o Manzaneda. Esta recomendación se relaciona con los frecuentes rejuntados de dichas fábricas en morteros de cemento que modifican sustancialmente su coloración general. Si fuera preciso realizar rejuntados o retacados de fábricas vistas, que normalmente presentan casi la cara exterior muy lavada y sin mortero, se debería realizar en mortero de cal rehundido de la fábrica exterior, de tal modo que pueda rematarse el relleno final con un mortero de barro de coloración similar al empleado en cada localidad. Esta recomendación debe extenderse a los revestimientos de barro, presentes en algunas fábricas y en algunos entramados con encestado, revestimientos de barro que tienen larga duración si están protegidos por el correspondiente alero, como puede apreciarse en alguna rehabilitación de Villar del Monte.

El "chalet suizo", rehabilitación transformadora. Nogar

Es esencial la conservación de elementos singulares de fábrica pétrea, como escaleras y hornos, que pueden necesitar el repaso de algunas partes o piezas, especialmente recibiendo los escalones primeros que pueden estar sueltos, empléese para ello mortero de cal grasa sin manchar las fábricas. Frecuentemente estas escaleras no tienen protección en forma de peto, si es necesario incorporar alguno jugando con los modelos tradicionales de peto y, en su caso, del corredor al que pueda estar vinculado.

Presérvese el aspecto cerrado de las fábricas pétreas, pues es un modo de resistir frente al clima duro exterior. Si se quiere dotar de más iluminación a las estancias interiores, se puede aprovechar para incorporar nuevos huecos detrás de los corredores, o incluir en ocasiones ventanales inclinados en los faldones de las cubiertas, como medio menos agresivo hacia la imagen de esta arquitectura. En todo caso deben tratarse más como paños amplios verticales, que pueden incorporar partes cerradas con madera, recordar al efecto los ventanales, que como huecos horizontales incluidos en un paño de fábrica.

Si hay que rehacer fábricas pétreas por su mal estado, reutilícese el material original convenientemente ordenado, preservando las piezas de mayor tamaño en las partes bajas y formación de esquinazos y utilizando las partes vistas de sus piezas. Al estar realizados los muros con mortero de barro este material es fácilmente recuperable. En la formación de huecos la solución más sencilla es la incorporación de dinteles o cercos estructurales de madera, tal y como se ha visto en las soluciones comarcales, preservando las piezas pétreas especiales en su formación. Si se necesita más material pétreo obténgase de ruinas locales o incluso de escombreras, no empleando el material cortado con sierra de las canteras actuales al presentar por el corte con sierra al agua una textura y brillo que desentonan con el material pétreo tradicional, que si lo es debería dotarse de un tratamiento de tallado, arañado o abujardado ligero que haga cambiar las caras casi pulidas que muestran.

Nuevo corredor. Saceda

Si se trata de ejemplares que incorporan rejuntados o revocos, característicos en soluciones de la primera mitad del siglo XX, dotados de dibujo o despiece se recomienda conservarlos en su disposición original como elementos significativos. En su recuperación lo más recomendable es la incorporación del color, si lo tiene, en la capa del propio revoco añadiendo al mortero el pigmento correspondiente, aun cuando en algunos se pinta directamente sobre todo en el caso de los rejuntados coloreados. En la actualidad se pueden conseguir y utilizar los colores tradicionales, existiendo pigmentos minerales de nueva factura de coloración similar, para ser mezclados en la última capa del revoco. Este revoco se deberá realizar con cal grasa apagada, que si se apaga por uno mismo hay que tenerla en agua un mínimo de cuatro meses para que tenga un mejor funcionamiento, aunque las nuevas cales apagadas pasan de seis meses su estancia en agua. Hoy se vende ya cal apagada e incluso mortero preparado de cal apagada grasa para ser usado de modo inmediato, que puede ser empleado en acabados finales. También existen en el mercado revocos monocapa especializados, incluso preparados con el color incorporado, aunque las gamas disponibles son limitadas. No debe emplearse en ningún caso el revoco en mortero de cemento, pues no dejará transpirar adecuadamente las fábricas, además puede expulsar y levantarla, si se emplea como base, la capa de revoco de cal final, aportando sales que pueden dejar señales de manchas incluso romper la cara exterior al cristalizar, especialmente si existieran humedades en dicho paramento. Ello además se agravará en los muros con entramado de madera, pues provocarán la pudrición de la madera, y además, al ser rígido, tenderá a fisurarse con los movimientos de la madera. Para evitar las roturas del revoco de cal en contacto con elementos de madera se emplearán mallas o vendas de fibra de vidrio, para lograr una mejor unión con ellos y la continuidad de la capa del revoco.

Recuperar las soluciones de corredores y galerías de madera, restaurando las piezas dañadas o sustituyéndolas si no es posible recuperarlas. Sea cuidadoso en el último sentido pues hay tendencia a cambiar el conjunto de los cierres de tabla, cuando con un análisis y tratamiento cuidadoso es posible realizar sustituciones puntuales. Prestar atención a las piezas especiales de madera recortada, labrada o torneada, debiendo restaurar con el mismo trabajo y formas las piezas desaparecidas o dañadas. Ya hemos comentado los posibles modos de recuperación y rehabilitación de las piezas de forjado, que se pueden extender a los soportes, vigas y canes de la cubierta superior que le protege. En los entablados continuos prestar atención a la dimensión diferencial de las tablas y a su modo específico de ajuste con las cabezas de las vigas de sujeción. En algunas rehabilitaciones que han cambiado este cerramiento se han empleado piezas del mismo ancho cortadas industrialmente en sierra, debiendo mantener la vibración diferencial de los anchos y largos irregulares de las mismas, realizando los tallados manualmente.

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