LA CABRERA. Cuadernos de arquitectura



5. RECOMENDACIONES EN LA REHABILITACIÓN


5.4. El exterior


Consérvese la disposición de los cerramientos de entablillados o encestados de corredores y galerías, que en los casos que haya perdido el revoco se puede realizar bien con mortero de barro con su distinto color natural, especialmente indicado con los encestados, o con mortero de cal grasa al que se puede colorear en tonos tierra suaves sobre los entablillados, siguiendo los criterios señalados en otros revocos.

Rehabilitaciones que destruyen. Santalavilla

Se recomienda recuperar todo este conjunto exterior de piezas de madera de corredores y escaleras junto con las propias carpinterías de portones, ventanas y balcones. Aunque lo más frecuente es que no tengan tratamiento alguno, no es raro encontrar elementos de corredores o carpinterías que presentan restos de pintura al óleo, debiendo conservan estos tratamientos como signo de la propia evolución de las mismas. Pueden en tal sentido ser objeto de renovaciones puntuales o parciales de sus partes dañadas sin necesidad de que se diferencien las maderas nuevas y antiguas, así como emplear resinas especiales de madera para reposición o rellenar fendas o pequeños desperfectos. En todo caso, en la reparación de estas piezas de madera deben tratarse una vez limpias de la pintura antigua con protectores contra xilófagos y humedad. Debe procurarse que en dichos tratamientos no se oscurezca excesivamente la madera como podemos ver en la mayoría de las rehabilitaciones realizadas hasta el momento en la comarca. Existen en tal sentido distintos protectores con tintes que pueden matizar el color de la propia madera igualando la nueva incorporada. Un tratamiento que puede interesar emplear es el tintado diluido en aceites y disolventes que permite dotar de color matizado a la madera, procedimiento empleado para crear efectos de pintura antigua, permitiendo entonar e integrar las reparaciones o sustituciones, como tampoco debemos olvidar el empleo de pinturas al óleo ligeramente diluidas, en colores verdes, marrones y rojizos.

Préstese atención también a los antiguos herrajes, especialmente de las puertas y portones, conservándose igual y reponiendo aquellas piezas como los clavos vistos en modelos similares a los que resten en la propia carpintería, dotándolos de tratamiento anti oxidación a fin de que se conserven. Atención a las cerraduras o mecanismos y tiradores de madera, que por su carácter especial deberían en todo caso conservarse y restaurarse. Si faltase el llamador o tirador utilícense modelos coordinados con el resto de los herrajes, empleando sencillas soluciones de hierro forjado extraídas de los modelos locales si utilizan este material.

En caso de que fuera necesario nuevas carpinterías serán estas de madera, con formas y organizaciones similares a las antiguas. Tómese en ese sentido la referencia a los tipos de puertas, portones y balcones tradicionales descritos anteriormente en la comarca. En el caso de las ventanas se recomienda que se aumente su sección para poder incorporar un doble vidrio con cámara, además de una junta de goma que garantice su mejor estanqueidad, existiendo modelos preparados en este sentido. Como protectores de los huecos acristalados se pueden emplear contraventanas ciegas interiores de madera, no debiendo usar las persianas exteriores al cambiar la imagen de los huecos tradicionales.

Las rejerías se incorporan muy habitualmente a los cercos de madera de las ventanas, en soluciones sencillas que deben conservarse y restaurarse en su caso, complementando la imagen del hueco, dotándose de tratamiento antioxidante, evitando las pinturas con brillo, pudiendo tener simplemente una aplicación al óleo sin tinte. Similares comentarios deben hacerse con los petos de carpintería o cerrajería de balcones. En tal sentido deben eliminarse los óxidos existentes siendo tratados posteriormente con productos antioxidantes, pintándose con colores obscuros mate, desechándose todos aquellos con brillo. La pintura de limaduras, usada en la metalistería moderna, permite por su espesor regularizar posibles reparaciones o irregularidades, aún cuando tiene la pega de acumular fácilmente, por su carácter rugoso, la suciedad ambiental. Desde luego si se incorporan nuevas rejas empléense modelos tradicionales ya descritos con anterioridad, con cuadradillos o redondos machiembrados unidos a los cercos de las carpinterías, enrasados o ligeramente volados, de los cuales se elaboran modernamente soluciones parecidas, debiendo tratarse y pintarse del mismo modo que las antiguas.

Teja negra y corredor barnizado inadecuados. Truchillas

Manténgase los tratamientos de las cabezas de los canes del alero, así como los guardamellatas de madera que los ocultan a veces, siguiendo las indicaciones que para el resto de las carpinterías de madera anteriores. Si no tiene alero o es preciso hacerlo de nuevo, la solución más sencilla es realizarlo con el propio vuelo de grandes piezas de losas, y con una mayor dimensión el empleo de canes escuadrados con cabezas molduradas, siguiendo los modelos tradicionales comarcales.

En la rehabilitación de las cubiertas recuperar las piezas originales de las losas, si hay que levantar las mismas, pudiendo incorporar el enlatado continuo de entablado si no existiese que será protegido con una aplicación impermeable, como una pintura al caucho, que permita asentar adecuadamente las losas con un mortero bastardo. Utilícese tornillería y clavos de acero galvanizado en la unión del entablado de cubierta, para evitar la oxidación de los mismos. Como hemos comentado deben preservarse las soluciones estructurales de madera de las cubiertas, al ser soluciones lógicas y ligeras adaptadas a la formación de las cubiertas de losas, sustituyendo aquellas piezas que puedan estar dañadas, especialmente de los pares. También se debe prestar atención a las chimeneas y buhardillones tradicionales, conservándolos y procediendo a su restauración manteniendo los revestimientos de losas que utilizan. Si hay que realizar nuevas chimeneas debe emplearse chapados y coronaciones que empleen los tipos usados comarcalmente, también con piezas de losas de pizarra, empleándose para su sujeción ganchos de acero galvanizado, no empleando las habituales soluciones en tubo metálico o en fábrica revocada. Evítese el empleo en las cubiertas de pizarra de tipo industrial cortada regularmente, así como otras cubiertas como las de teja de cemento negras, completamente inconvenientes, debiendo reutilizar las piezas originales de la cubierta o, si el material no es suficiente, se puede acudir a piezas de ruinas y, en todo caso, si es material es de nueva extracción que sea en forma de losas irregulares, que pueden mezclarse con las antiguas, al tener normalmente un color más brillante, a fin de lograr una textura y color más entonado con las cubiertas tradicionales.

Si se procede a la impermeabilización de las cubiertas, téngase especial cuidado de sellar y realizar los solapes adecuados de las láminas impermeables con muros verticales, chimeneas, buhardillones o cualquier elemento de encuentro con el faldón, pues una mala ejecución de dichas uniones suele generar problemas de humedades en dichos puntos y dañar las piezas de madera de la estructura.

Evítense los canalones y bajantes de PVC, al ser un material que se degrada con la luz solar y difícilmente reciclable, así como los de aluminio. Pueden emplearse dichos elementos realizados en cinc, cobre, chapa de acero pintada, procurando siempre que sean del mismo material para evitar la corrosión al crearse pares galvánicos.

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