LA CABRERA. Cuadernos de arquitectura



2. LOS TIPOS BÁSICOS ARQUITECTÓNICOS


Manzaneda. Horno comunal

Otras arquitecturas populares significativas presentes son los pequeños molinos hidráulicos, de rodezno horizontal, normalmente de una sola piedra y planta rectangular de una sola altura, aunque se puede reseñar alguno de dos piedras de tipo maquilero acompañado de la vivienda del molinero, como en Manzaneda. Ejemplar singular reseñamos en Pozos al dotar a su rueda de un regolfo de madera, hoy en malas condiciones de conservación, que por su singularidad técnica debería ser objeto de una urgente restauración. Además se puede reseñar la existencia de una ferrería hidráulica en Pombriego, reconvertida hoy en alojamiento turístico.

El equipamiento colectivo de los lugares se completa con ejemplos de arquitecturas del común, donde las fuentes cuentan con distintos ejemplares elementales, destacando la conformada a modo de arca de agua, en Manzaneda, protegida con una bóveda de sillería en arco englobada en un volumen cúbico rematado a dos aguas con losas. Se puede reseñar algún espacio de lavadero cubierto vinculado a ellas, como en Santalavilla o Lomba, objeto de desafortunadas rehabilitaciones, acompañados en este caso por el pequeño edificio de la fragua, elemento que encontramos en otros lugares comarcales. Ya hemos señalado la presencia de algunos hornos comunales, como en Manzaneda, dotados de un espacio de trabajo, donde se crea la leñera y se dispone la masera y una mesa, destacando el volumen semicircular exterior del horno en la fábrica pétrea del edificio.

La arquitectura religiosa ofrece soluciones a lo largo de sus iglesias y ermitas que adoptan soluciones comunes, que se pueden calificar de tradicionales, a pesar de sus diferentes épocas constructivas caracterizadas por sus sencillos tratamientos decorativos. La espadaña a los pies de la nave es una constante, con formas de remate simple y codificadas medievales, clásicas y barrocas, accediendo a las campanas por una escalera pétrea exterior adosada al volumen de la planta. El pórtico aparece pegado bien adosado lateralmente o a la propia espadaña, frecuentemente dotado de pies derechos o pilastras de apoyo. La primera solución adquiere un mayor desarrollo y se constituye como un espacio de estancia protegido dotado de bancos corridos de fábrica y solado, donde puede encontrarse una solución específica realizada en artesonado de madera que resalta el cuerpo correspondiente al acceso. En algún ejemplar la ermita se constituye como un simple volumen cerrado cúbico con cubierta a dos aguas, como en Saceda, donde lo único que destaca es el hueco de acceso junto con dos pequeños laterales dispuestos en el testero.

Ermita. Saceda

Con cierta frecuencia se delimitan los espacios agrarios más productivos y praderías con cercas de piedra en seco, pudiéndose localizar soluciones singulares de tapias o de remates superiores de las mismas compuestas por losas irregulares dispuestas en fábrica vertical, que ofrece la imagen de un milhojas. En ocasiones no faltan soluciones de tapia constituida por losas hincadas en el terreno dispuestas verticalmente, así como cancillas o cierres de madera que clausuran los accesos a los espacios de cercados de huertas para ser protegidos del ganado. Los caminos empedrados y algunas calles y callejas ofrecen suelos donde aparece el terreno rocoso tallado, siendo una constante en su territorio las abundantes regueras que se hacen discurrir en ocasiones por las propias calles de los lugares, reguladas no infrecuentemente con depósitos o albercas que almacenan el agua de las fuentes y pequeñas corrientes para el riego, estando presentes a lo largo de los espacios de pradería en este territorio de montaña.

Acceso a Galería de Imágenes
7