Valles Occidentales. Cuadernos de Arquitectura



3.MATERIALES, SISTEMAS Y ELEMENTOS CONSTRUCTIVOS


Fábrica de cuarcitas y retacado de pizarra. Valdesamario

La arquitectura popular del territorio de los Valles Occidentales, como la gran mayoría de los ejemplares de este tipo de arquitectura en el resto del territorio español, emplea en su construcción los materiales que tiene a mano suministrados por el propio territorio, adaptados a sus propias características físicas y a la experiencia de su empleo a lo largo del tiempo. Así materiales como la piedra, la madera o incluso la tierra, junto con el empleo de otros materiales vegetales específicos como la paja, se constituyen en los protagonistas de la arquitectura popular local.

Fábrica de caliza rojiza. La Majúa

Estos materiales básicos: piedra, madera y tierra, se convierten en los elementos fundamentales que ligan y vinculan la arquitectura popular con cada territorio concreto, en una utilización donde se prima la racionalidad del aprovechamiento de los recursos locales, en un entendimiento que hoy podíamos calificar de ecológico o de sostenible, que ha estado determinado por la propia producción artesanal de su construcción. En su empleo se aprecia, dentro de las tecnologías constructivas limitadas que se han utilizado, una jerarquía donde se prima el uso de materiales más duraderos y de mayor coste en su elaboración en los edificios más importantes simbólicamente, mientras se emplean otros, de menor coste en su producción y normalmente menor durabilidad, en arquitecturas de menor importancia simbólica. Esta utilización jerarquizada relacionada con la importancia simbólica y social de cada arquitectura, auténtico axioma aplicable a la arquitectura popular, se refleja con toda claridad en la comarca en los edificios de sus iglesias parroquiales o sus casonas palaciales que se pueden enfrentar por ejemplo con los pajares o las cabañas de brañas, como arquitecturas en diferente escalón simbólico. Esta distinción y utilización jerarquizada de los materiales se puede apreciar en la calidad de sus fábricas de piedra, donde en las primeras hallamos buenas soluciones de sillería tomada con mortero de cal, mientras en las segundas la mampostería irregular tomada con barro o incluso colocada en seco es lo habitual. También se aprecia en este territorio una clara evolución en el empleo de algunos materiales, particularmente centrado en las cubiertas, donde la paja, que era antaño un material de gran importancia, hoy está limitada a algunos ejemplares aislados, siendo sustituida por la losa. Este último material ha sustituido en los últimos años en buena medida a la teja cerámica curva que se extendía en la parte oriental de este territorio, que a su vez había sustituido a la paja con anterioridad, pudiendo hallar soluciones de teja en antiguos edificios no renovados.

La total coincidencia entre los propios materiales suministrados por el propio territorio, como piedra y tierra, con las propias características geológicas del mismo, aunque matizada por los cambios anteriormente reseñados, hace que los mapas geológicos reflejan plenamente la cambiante geología que se ofrecen en su utilización tradicional, con los materiales pizarrosos como protagonistas de la zona occidental, mientras las calizas los sustituyen en la zona oriental del territorio. La madera empleada aparece también claramente identificada con las propias posibilidades del medio, con abundantes manchas boscosas de arbolado autóctono, aún cuando la vegetación maderable es susceptible de cambios significativos, determinándose la coincidencia plena entre las manchas autóctonas de arbolado y la madera empleada, donde el roble es la especie dominante.

Fábrica de cuarcitas y pizarras. Susañe del Sil

En este territorio la piedra es el material dominador de la imagen exterior de la arquitectura, empleada en la formación de muros, donde lo habitual es el empleo en fábricas de mampostería, con incorporación de piezas de sillería o sillarejo en formación de esquinazos y huecos menores, tanto en edificios residenciales como otras arquitecturas auxiliares. Hay que reseñar también la utilización de fábricas de sillarejo y sillería en edificios residenciales en Babia, posibilitadas por el material pétreo calizo empleado. La principal característica de las fábricas pétreas es su diversidad, sustentadas en la complejidad pétrea de la geología local, donde en una misma fábrica se mezclan materiales y tamaños distintos, no siendo raro que se incorporen piezas con formas distintas, como en la formación de huecos, que contrasten en tamaño y color con el resto. El material pétreo dominante en Babia es la piedra caliza, empleada tanto en forma de mampostería irregular, concertada, pasando por sillarejo y sillería tallada, en colores que van desde el gris claro, al rojizo casi morado y rosado veteado de blanco, incorporando otros materiales secundarios como los esquistos rojizos en fábricas de Cabrillanes o las cuarcitas en Huergas o La Majúa. Mientras en Alto Sil, Laciana y Omaña a las pizarras y esquistos como materiales básicos se añaden las cuarcitas, en fábricas de mampostería tanto en forma de lajas irregulares, como de piezas de canto rodado o más cúbicas ligeramente talladas, con coloraciones variadas donde frecuentemente se produce una mezcla en la propia fábrica, en tamaño y color. Este último va desde los grises obscuros cercanos al negro, con tonos rojizos y morados, los grises suaves o casi azulados, los rojizos con aportaciones blanquecinas. A estos materiales se añade la arenisca y la caliza, muy frecuentemente para conformar huecos y esquinazos, aunque en Laciana pueden formar la totalidad de algunas fábricas, con colores que van desde los grises más habituales de las calizas a los morados y rojizos de las areniscas, apareciendo las calizas marmóreas blanquecinas, particularmente en formación de huecos en lugares del Alto Sil y Omaña, junto a las de color rosado en Sosas de Laciana, en la búsqueda de juegos cromáticos en sus fábricas exteriores.

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