Valles Occidentales. Cuadernos de Arquitectura



3.MATERIALES, SISTEMAS Y ELEMENTOS CONSTRUCTIVOS

3.8. TRATAMIENTOS INTERIORES


Alacena. Valdeprado

Arranque interior de horno. Sabugo

La arquitectura popular de los Valles Occidentales emplea en el interior de los espacios auxiliares de pajares, cuadras y almacenes parecidos tratamientos en fábricas que los que presentan al exterior. Así pues es habitual que se dejen las fábricas pétreas vistas y los techos sean la propia viguería y entablado intermedio correspondientes a la cara inferior de las cubiertas, siendo los suelos de planta baja el propio terreno regularizado, sobre todo si es pétreo, con frecuencia dotados de enlosados que presentan características parejas a las de los espacios libres anejos y corrales descritos.

Coladera. Orallo

Puerta interior. Torrestío

Los espacios de vivienda presentan tratamientos interiores relativamente sencillos ateniéndose a las propias posibilidades de los materiales empleados en su configuración, limitadas por la propia economía de subsistencia que dio lugar a esta arquitectura. Así se revisten las paredes de fábrica pétrea y los tabiques de fábrica de entramado y adobes con revoco de mortero de barro, y en los ejemplares de mayor calidad y más recientes con cal, rematados con el enlucido de yeso, con tratamiento final de pintura al temple en los espacios más cuidados como las alcobas o salas. Los tabiques de tabla de madera, empleados a veces en la división interior, se tratan con aceite de linaza o se pintan al óleo, normalmente con colores marrones y ocres oscuros. Los suelos de plantas superiores los constituye el entablado del forjado, dejando su madera al natural, que se trata en los ejemplares más recientes con aceite o barniz. Aparece el enlosado en la creación del hogar bajo de la cocina, o llar, superpuesto sobre el propio entablado del forjado, y en los ejemplares a partir de comienzos del siglo XX, en ocasiones, la cocina se dota de baldosas hidráulicas prensadas, solución que puede ampliarse a otros espacios, siendo las escaleras interiores de madera, con zancas de vigas y peldaños de tabla, aunque no es raro que la escalera principal sea completamente de piedra, conectando los espacios vivideros con el patio-corral. Los techos de estos espacios de habitación son normalmente los propios entablados y forjados de madera vistos, si existen, cerrándose, en ocasiones para protegerse mejor, de la forma de la cubierta, incorporando falsos techos realizados con tablillas pintadas o barnizadas, o con cañizo y escayola, apoyados en los tirantes de las cerchas de las cubiertas, mientras en otros espacios superiores son la propia cara inferior del enlatado de los faldones de cubierta.

El horno aparece incorporado con frecuencia al interior del espacio de la cocina, mostrando su boca hacia él frecuentemente con una protección superior constituida por una losa horizontal, a fin de evitar que las posibles chispas del enrojado puedan generar incendios, acompañado de la artesa o masera. Junto a la cocina puede disponerse la pila de la coladera, incorporada muy habitualmente en el alféizar de la ventana de dicho espacio, asomándose su desagüe al exterior de la fachada. No es raro en los ejemplares más modestos encontrar soluciones dentro del propio espacio de la cocina donde parte de sus paredes están sin revocar, abundantemente, incorporando alacenas, en forma de rehundido que se forra y cierra con tabla de madera. La cocina aparece como el espacio principal de la casa, donde puede aparecer la campana troncocónica con piezas de madera, Se conforman los faldones de la campana con tabiques revocados con mortero, protección que también suele ocultar las piezas de la madera de la estructura para evitar los incendios. Cuando la campana no existe se dispone un ventano, en forma de pequeño buhardillón, como salida de humos, abierto en el faldón de la cubierta. Acompaña al hogar los muebles propios como el escaño, las sillas y mesas, así como la masera y el arca donde se guarda la harina o el grano, junto con las reseñadas alacenas muy habitualmente integradas en los muros. La cocina tradicional se puede acompañar de la llamada cocina económica, realizada en fundición, para la que se establece la correspondiente chimenea, manteniendo a la vez las antiguas soluciones tradicionales de salida de humos.

Las carpinterías de paso interior suelen disponerse en soluciones parejas a las entabladas y encasetonadas ya vistas al exterior, aunque no es raro encontrar en las viviendas de mayor antigüedad soluciones de calidad de puertas con casetones labrados de gran volumen, donde no faltan las soluciones de dibujos en rombo y aspa, aunque lo habitual es alternar modelos de casetones cuadrados y rectangulares, dotados de tiradores o manillas de hierro forjado.

En los espacios de cuadra aparecen los pesebres, normalmente realizados en madera sobre una base pétrea, mientras podemos reseñar bebederos realizados en piezas monolíticas pétreas talladas. En dichos espacios se establecen divisiones de tablas dispuestas horizontalmente, apoyados en postes verticales de madera, a fin de crear distintos espacios separadores de especies y crías. Normalmente dichos espacios dejan vistas las fábricas de piedra de sus muros, sin emplear revocos o enlucidos.

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