Valles Occidentales. Cuadernos de Arquitectura



4.EL HOY DE LA ARQUITECTURA POPULAR. NUEVA ARQUITECTURA Y REHABILITACIÓN


Nueva vivienda de temporada: la invasión de los contenedores metálicos. Ceide

Rehabilitación destructora: cabaña de braña convertida en refugio de recreo. Braña de Susañe

La situación que hoy presenta la arquitectura popular de los Valles Occidentales, a comienzos del siglo XXI, se puede resumir en dos tendencias contradictorias de carácter negativo, a las que se suma otra tercera que mantiene una doble y contradictoria faz. Si comparamos el estado general de esta arquitectura con la situación que tenía hace veinte años, cuando visitamos y documentamos esta arquitectura, puede calificarse como inserta en un proceso de fortísima transformación, donde se produce de un lado el abandono de una parte de sus ejemplares, lo que ha generado su ruina y degradación masiva por falta de uso y mantenimiento. Y por otro lado, existe una completa rotura de la nueva arquitectura que se viene construyendo en los últimos años, situación que se ha extendido tanto a las principales poblaciones, como a otras menores. En ellas se está utilizando modelos de vivienda unifamiliar aislada o en bloque, tipos distintos de los empleados en la arquitectura popular, con volúmenes, formas y materiales no integrados en los asentamientos populares, incluso con ejemplares de cierta calidad constructiva. A ello se une la fuerte transformación que está sufriendo los ejemplares conservados de arquitectura popular, con un número significativo de rehabilitaciones y transformaciones inadecuadas. Particular trascendencia ha tenido la práctica desaparición de las cubiertas vegetales, que eran un elemento característico de parte de este territorio, donde Omaña conservaba un amplio número de ejemplares de esta naturaleza, con distintos tipos característicos. Si hoy se conservan los edificios de cubierta vegetal, estos han visto modificar sus cubiertas, o como mucho han visto colocarse encima de sus restos cubiertas de fibrocemento o chapa, que al menos protegen la antigua estructura de madera. La práctica desaparición de las cubiertas de teja, ha sido otra de las modificaciones sustantivas, siendo sustituidas por las de pizarra de factura industrial en la mitad occidental del territorio, incluso en núcleos como Ríolago, que presentan una relativa conservación en el global de su arquitectura.

Rehabilitación destructora: hórreo con cubierta de teja de cemento y cierre para garaje. Lumajo

Arquitectura del siglo XX, en desarrollo de soluciones tradicionales. Soto y Amío

Otras transformaciones significativas sumado al abandono las han sufrido importantes arquitecturas auxiliares y complementarias, como las cabañas de brañas, perdiendo sus techos de paja o matorral, que están siendo reconvertidas en lugares de estancia temporal recreativa, modificando su aspecto e incluso dotándolas de instalaciones. Los hórreos, arquitectura con consideración y protección patrimonial, están siendo objeto de notables transformaciones, particularmente modificando los materiales tradicionales de sus cubiertas, como teja mixta o pizarra de corte de tipo industrial con limas de tejas, y particularmente cerrando con muros, normalmente revocados y con carpinterías metálicas su parte baja, ocultando los pegollos o pies.

Se puede indicar que la arquitectura de este territorio ofrece ejemplares, construidos desde finales del siglo XIX hasta la mitad del XX, que incorporando novedades arquitectónicas e incluso formas vinculadas con los distintos movimientos arquitectónicos, ofrecen una transición y vinculación con los modelos populares anteriores, sin que exista una rotura formal con aquellos. Galerías, miradores y ventanales acristalados son elementos que se añadirán a las antiguas galerías y corredores, con nuevas carpinterías como las de guillotina e incluso las de tipo metálico. Por el contrario, esparcidos por todo el territorio, hallamos ejemplos de tipos arquitectónicos inadecuados en forma de bloque o viviendas unifamiliares, con volúmenes y materiales inadecuados. Emplean cerramientos como el ladrillo visto, los bloques de hormigón vistos, las cubiertas de teja negra o roja de hormigón, onduladas metálicas o de fibrocemento, los chapados de piedra, metálicos o de fibrocemento, los cuerpos volados sobre forjados de hormigón y cerrados con fábricas inadecuadas, como el ladrillo visto, los chapados de piedra o cerámicos, las carpinterías metálicas, de aluminio o de PVC, los revestimientos industriales, incluso dotados de colores chillones inadecuados, los canalones y bajantes de PVC o de aluminio, las barandillas y petos de balcones y corredores en soluciones metálicas de carácter prefabricado industrial, de diseño poco acertado, tanto en madera, plástico o metal. Aparecen incluso modelos de bajísima calidad, como contenedores metálicos convertidos en viviendas unifamiliares o modelos metálicos prefabricados, en lugares como en Torrestío, que llegan a constituir impactos paisajísticos significativos negativos, contrastando con la calidad ambiental de los parajes naturales y espacios rurales donde se asientan.

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