Valles Occidentales. Cuadernos de Arquitectura



5.RECOMENDACIONES EN LA REHABILITACIÓN

5.1. CRITERIOS GENERALES


Casa rehabilitada. Candemuela

Rehabilitación con rejuntado excesivo de la fábrica pétrea. Camposalinas

Rehabilitación destructora, con materiales inadecuados: carpinterías de aluminio, tejadillo de chapa, revoco de cemento, escalones con plaquetas cerámicas, canalón y bajante de pvc. Matalavilla

La rehabilitación se entiende como la acción destinada a poner en uso la arquitectura existente, incorporando a su organización anterior los requerimientos actuales, manteniendo la identidad de dicha arquitectura, reflejada fundamentalmente en su aspecto externo. Ello implica una transformación inevitable de la misma, pues las anteriores organizaciones tradicionales tienen que incorporar servicios y prestaciones que anteriormente no atendían, como las modernas instalaciones de electricidad, agua o saneamiento, o los espacios de baños, aseos o modernas cocinas. La rehabilitación de la arquitectura popular implica por tanto destruir o modificar ciertas partes de la misma, para que pueda pervivir en su entidad básica en el futuro. Esta operación evolutiva la ha venido realizando a lo largo del tiempo, hasta la segunda mitad del siglo XX, la arquitectura popular en este territorio, como hemos podido ver reflejado en los distintos tipos arquitectónicos que hoy perviven, incorporando y transformando elementos tanto exteriores como interiores. Hay por tanto que diferenciar la rehabilitación de la restauración, que también puede aplicarse a ejemplos destacados de arquitectura popular, destinada a conservar aquellos en su estado original e incluso restaurar las partes o elementos destacados desaparecidos o dañados, como pueden ser por ejemplo los hórreos o los corredores y galerías. Esta operación tendrá que combinarse e incluirse con cierta frecuencia en las propias rehabilitaciones, aplicada en las partes o elementos más significativos y de interés de la arquitectura popular a rehabilitar.

Desde luego cualquier obra de rehabilitación ha de tener en cuenta previamente las posibilidades del edificio sobre el que se actúa, en cuanto a su capacidad y tipo, a fin de determinar si el programa al que va a servir es adecuado a las propias características del mismo, tanto en dimensiones como en su morfología interna y externa. La mayor o menor adecuación del edificio puede suponer la menor o mayor transformación del mismo, con la posible pérdida de valor e identidad de la arquitectura sobre la que se actúa, o incluso plantear la necesidad de una ampliación del mismo, si aquél tiene una dimensión escasa en relación al programa de necesidades futuras. Es pues importante realizar una primera evaluación sobre el alcance de la actuación a realizar y la mayor o menor adecuación del edificio, y, por tanto, de los mayores o menores costes económicos y de transformación que se verá sometido el edificio concreto. Y por tanto se resulta o no adecuado el doble objetivo de conservar y reutilizar dicha arquitectura.

En la obra de rehabilitación es básico dejarse aconsejar por especialistas con experiencia en dicho campo, tanto técnicos como constructores. Mientras no es infrecuente que los técnicos tengan experiencia en obras de rehabilitación urbana, más raro es que la tengan sobre arquitectura popular, y menos en la arquitectura de la comarca, aunque comienzan a existir rehabilitaciones más o menos adecuadas. En tal sentido, se recomienda, como alternativa al experto conocedor de la arquitectura comarcal, la búsqueda de alguien que tenga entusiasmo por rehabilitar este tipo de arquitectura, pues su limitada experiencia la puede y debe suplir con el estudio pormenorizado de la arquitectura objeto de rehabilitación, junto a una vigilancia y seguimiento detallado de la obra, además de un aprendizaje en paralelo apoyado en publicaciones especializadas, que hoy no son infrecuentes.

Rehabilitación destructora. La Omañuela

Normalmente los constructores locales, si existen, no están habituados a realizar este tipo de obras, prefiriendo demoler el edificio a rehabilitar por pura comodidad en la ejecución de la obra. Para el constructor habitual, no preparado, le resulta más fácil construir una nueva edificación en vez de rehabilitarla, empleando los materiales y sistemas constructivos industriales al uso, mientras que la rehabilitación exige un manejo básico de los materiales y sistemas constructivos tradicionales, que normalmente se desconoce. Ello supone que tampoco se realiza una adecuada evaluación económica de su ejecución, con los correspondientes desajustes y elevaciones no justificadas de los presupuestos, aún cuando empiezan a existir algunas experiencias tanto de iniciativa privada y pública, indicándonos un claro cambio de tendencia.

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