Valles Occidentales. Cuadernos de Arquitectura



5.RECOMENDACIONES EN LA REHABILITACIÓN

5.1. CRITERIOS GENERALES


Rehabilitación de cubierta de paja. Murias de Paredes

Rehabilitación con chapado inadecuado de piedra. Murias de Paredes

La obra de rehabilitación exige un constructor cuidadoso, pudiendo comprobar en obras anteriormente realizadas por él su ejecución concreta, situadas bien en este territorio o bien en arquitecturas de similares características constructivas. Y unos técnicos que, además de redactar un buen proyecto, atiendan y dirijan en detalle y cuidadosamente la ejecución de las obras. Es fundamental un sistemático control en la dirección de obra de rehabilitación y, en tal sentido, es básico la exigencia y previsión de los técnicos al respecto, pues con frecuencia habrá que ir tomando decisiones en el transcurso de los trabajos en marcha, al aparecer imprevistos o defectos ocultos, además de la vigilancia de la buena ejecución de los trabajos.

El mayor o menor coste económico de la obra vendrá especialmente determinado, además de la magnitud y calidad de los materiales a incorporar o rehabilitar, por el estado de conservación previo del edificio y, por tanto, de la magnitud de las actuaciones. Y en tal sentido, por cuáles son las partes y elementos adecuados y conservables, incluyendo los que necesitan ser restaurados o reparados, y cuáles otros tienen que ser sustituidos o simplemente eliminados por obsolescencia o inadecuación. A fin de poder realizar un proyecto y presupuesto lo más preciso y ajustado posible, es conveniente realizar una revisión detallada del edificio objeto de rehabilitación, juntamente con un levantamiento de planimetría detallada. De tal modo que se realice un análisis concreto del estado de conservación y características detalladas de la arquitectura en cuestión, en todas sus distintas partes y elementos. Es habitualmente imprescindible en tal sentido, realizar calas o descubrir elementos constructivos ocultos, a fin de comprobar su morfología y situación de conservación concreta.

Galería con chapado inadecuado. Matalavilla

Rehabilitación, con revoco de color excesivo, marcando zonas intervenidas. Murias de Paredes

La revisión previa debe comenzar por los elementos estructurales verticales: muros de carga, pilastras, columnas, pies derechos, entramados, escaleras así como su cimentación, y forjados, en sus piezas de viguetas y vigas, así como los elementos estructurales de la cubierta: vigas, cerchas, tirantes, pares, etc. La deficiencia de estos elementos puede localizarse por el fallo de los mismos, reflejado en fisuras, grietas, deformaciones y desniveles. La lectura de dichos defectos puede deberse, en ocasiones, no sólo a mala conservación de los elementos, sino a falta de dimensiones o mal comportamiento de los mismos, lo que habrá que determinarse adecuadamente para evitar sorpresas en la obra. Y seguidamente debe realizarse la revisión de los elementos de acabados, en cubiertas, chimeneas, suelos, revestimientos, techos, carpinterías, cerrajerías, además de las correspondientes instalaciones básicas de agua, saneamiento y electricidad.

Desde luego habrá que tener en cuenta, en el tipo de intervención rehabilitadora, el propio carácter e interés arquitectónico del edificio, así como de sus distintas partes y elementos, concretando cuáles deben ser conservados completamente en su estado de disposición original. No debe olvidarse que algunos tipos, elementos y soluciones arquitectónicas comarcales descritas adquieren un tratamiento claramente singular y, como tal, deben ser objeto de conservación como elementos singulares patrimoniales. Y como tal la conservación y en su caso actuación restauradora concreta debe incluirse en parte de los contenidos del proyecto y obras de rehabilitación a realizar. Cabe señalar además la entrada en vigor y su aplicación del nuevo Código Técnico de la edificación, incluyendo la rehabilitación, lo cual plantea también problemas en cuanto a la propia interpretación y aplicación concreta de la misma, que en todo caso es responsabilidad del técnico redactor del proyecto, por lo que será de mutuo interés entre promotor y técnico identificar aquellos aspectos que puedan aparecer incompatibles o interpretables entre los elementos característicos de la arquitectura tradicional, que se quieren conservar e integrar en la rehabilitación.

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