Valles Occidentales. Cuadernos de Arquitectura



5.RECOMENDACIONES EN LA REHABILITACIÓN

5.2. MUROS, FORJADOS Y CUBIERTAS


Los muros de carga y fachada pétreos habituales son de dimensión superior a 50 cm de anchura, disponiendo de un espesor suficiente, normalmente sobredimensionado, tanto en su resistencia como en sus condiciones de aislamiento térmico y acústico, aún cuando es recomendable incorporar una lámina de vapor en la cara interior de los espacios vivideros. Sin embargo cuando aparecen los cerramientos de fachada ligeros en galerías y algunos cuerpos cerrados volados, en correspondencia con espacios habitables interiores, dotados de un espesor delgado menor de 20 cm., tienen que ser suplementados y dotados de alguna solución de aislamiento térmico para adquirir un mejor aislamiento interior.

Debe prestarse atención a los abombamientos y pérdidas de verticalidad de las fábricas, pues a menudo reflejan inadecuados empujes de forjados o cubiertas, así como mala unión entre las dos hojas de la fábrica pétrea. Si se ofrecen fisuras en dichas fábricas, deben retacarse con mortero, además de estudiar, comprobando sus movimientos con testigos, a fin de verificar su consolidación y posibles causas, y la necesidad de realizar refuerzos o atados.

Las viguerías de madera de los forjados del techo de planta baja son las de mayor dimensión, aún cuando puedan presentar afecciones por humedad en las partes voladas, correspondientes a la formación de corredores o galerías. Estos pueden presentar en ocasiones ciertas irregularidades en su horizontalidad, debido al carácter irregular de sus secciones, normalmente toscamente escuadradas, aspecto que ha de tenerse en cuenta cuando se sustituyan piezas aisladamente de los mismos. Especial atención habrá de tenerse en cuenta con los pies derechos y viguerías exteriores, así como a su tratamiento de tallado específico, que habrá de conservarse al constituir parte de la imagen exterior de esta arquitectura, integrados muy habitualmente en sus corredores y galerías. Especial importancia tienen las escaleras exteriores y las columnas o pilastras pétreas de apoyo de las galerías, así como los solados pétreos de corrales y espacios libres, complementando dicha imagen de interés arquitectónico, Se recomienda conservar aquellas piezas originales que puedan ser recuperadas, a fin de servir de testigos de las nuevas, conservando los detalles de las piezas dañadas, secciones, perfiles, etc., para que sirvan de muestra al carpintero que las va a sustituir.

Las cubiertas de losa ofrecen unas morfologías relativamente diversas en sus piezas estructurales de madera, en función de la época de construcción y calidad del edificio, debiendo conservar dicha estructura de madera como parte fundamental integrante de esta arquitectura. Las piezas de madera embutidas en los muros y en la coronación de cubierta deberán revisarse, pues no es infrecuente que dichos elementos presenten pudriciones en la parte insertada en el muro. Asimismo deberán revisarse las señales de antiguos xilófagos, normalmente provocados por la existencia de humedad en algún momento en la zona afectada. Son especialmente graves, por la necesidad de atacar la colonia, los ataques de termitas, que puede estar relativamente alejada de los puntos de agresión. Si hay que sustituir piezas de madera de la cubierta o del enlatado, desmontar las losas o tejas con cuidado para ser reutilizadas con posterioridad, siendo convenientemente ordenadas recolocándose las piezas de mayor tamaño para los remates laterales y del alero, así como las piezas de losas machihembradas de cumbrera si existen. Antes de la colocación de las piezas de madera de la cubierta recuperadas o nuevas deben tratarse con productos anti humedad y xilófagos, bien dados con brocha o pistola o mejor por inmersión en el producto.

Se recomienda la recuperación urgente de las cubiertas de paja, correspondientes tanto a casas, como edificios auxiliares, para lo que será imprescindible realizar una decidida acción pública, que permita recuperar su técnica constructiva, a través de algunas operaciones pilotos seleccionadas, que continúen los limitados ejemplos rehabilitados. Será preciso para ello la previsión del correspondiente cultivo del centeno a fin de poder disponer de material suficiente en su reposición. Desde luego para evitar la pérdida definitiva de las estructuras de madera conservadas de estas cubiertas, con organización diferenciada de las de losa, mientras no se extienda dicha recuperación sería recomendable la protección de aquellas cubiertas vegetales parcialmente hundidas con cubierta onduladas superpuestas, como solución temporal. La existencia además de ejemplos de cerchas con uniones especiales de las formas y los testeros resaltados empleados en dichas cubiertas, debiera también generar su protección y futura rehabilitación. La experiencia de rehabilitación, restauración o reconstrucción de dichas cubiertas vegetales, hace necesario el concurso de los antiguos teitadores que pudieran todavía vivir en el territorio, que pudieran colaborar con sus conocimientos concretos en dichas tareas recuperadoras de las cubiertas vegetales, incluso con la posibilidad de incorporar la actividad de techadores, junto con el armado de sus respectivas cubiertas de madera, a posibles instrumentos formativos, como pudieran ser las escuelas taller, aprovechando posibles financiaciones públicas. Es frecuente que en el techado de las cubiertas se cometa el error de colocar una escasas cantidad de haces de paja, que hacen que cuando se asientan los haces colocados, sean completamente insuficientes. No es imprescindible que los faldones de las cubiertas aparezcan vistos en el espacio interior vívidero, sino que se pueden dotar de falsos techos, aumentando la calidad del propio aislamiento que dotan dichas cubiertas vegetales.

Las cimentaciones normalmente no suelen ofrecer problemas en la arquitectura popular comarcal, al ayudarse con cierta frecuencia de asientos rocosos, aunque deban revisarse para comprobar su situación, especialmente si se detectan fisuras desde su base, o cedimientos puntuales en la misma, así como los posibles apoyos puntuales de pilastras y columnas pétreas directamente asentadas sobre el propio terreno.

Una revisión ajustada de las deficiencias observadas en los elementos estructurales, puede ofrecer datos significativos sobre los problemas básicos que puede presentar aquella arquitectura, aunque, como hemos señalado, los movimientos y aparición de fisuras pueden deberse a la compactación o mal funcionamiento de más de una parte o elemento del edificio. Un buen y sistemático mapeado de los daños sobre la correspondiente planimetría debe ser un instrumento de inmejorable ayuda, junto con una detallada planimetría que haya sido objeto de un adecuado levantamiento planimétrico. Esta tarea aparece como previa y necesaria para la redacción del correspondiente proyecto de rehabilitación, siendo buena señal que el propio arquitecto redactor del proyecto la realice, pues le permitirá conocer mejor el edificio. Además el arquitecto deberá chequear cuáles son los aspectos constructivos concretos que deben comprobarse y mejorarse a la luz de la aplicación del Código Técnico de la edificación, comprobando por ejemplo la resistencia de las piezas existentes de vigas de madera susceptibles de ser reutilizadas en forjados o estructuras de cubierta.

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