La comarca del Bierzo tiene una situación geográfica privilegiada y unas características climáticas perfectas para el cultivo de este delicado fruto: alta luminosidad, humedad ponderada y unas heladas tardías.
Es un fruto carnoso, de sabor exquisito y aroma intenso que se acrecenta con el asado. Tiene forma alargada y presenta tres o cuatro cascos. Cuando, con las primeras heladas, las plantas dejan de dar fruto, se inicia la temporada de asado, un proceso artesanal tras el que los pimientos deben ser pelados a mano con la ayuda de un cuchillo.
El Bierzo es, gastronómicamente hablando, una caja de sorpresas y los pimientos asados son, sin duda, uno de los mejores tesoros: un manjar único y exclusivo, imprescindible en las mejores mesas.
Lavamos los pimientos y los asamos con sal y aceite hasta que estén bien cocinados y tostados asándolos en un horno a 200ª durante 1 hora dándoles vuelta a mitad de cocción.
Una vez asados los tapamos con un paño para que suden y así se pelen mejor. Cuando esten pelados los colocamos en un plato y los aliñamos con sal y aceite.
Para el crujiente de hojaldre sacar del congelador espolvorear con agua, con agua, cocer en horno a 180 ºC calor seco 20% de humedad 20 minutos.
Los pimientos asados y pelados los cortamos en tiras muy finas y los salteamos en un ajillo.
La berenjena la envasamos cortada en la cortafiambres al 2 con un poco de sal, la dejamos secar y la freimos.
Para la gelatina, hacer con el jugo del asado de los pimientos una gelatina más ligera, con 1 litro de jugo y 4 hojas de gelatina.
Freir la berenjena en aceite poco caliente, cortada en la cortafiambres a 2,5.
Presentar una capa de hojaldre, encima los pimientos, encima la berenjena y terminar con tres o dos anchoas, tapar con otra capa de hojaldre y en el lateral un poco de la gelatina de pimientos.
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